COMO EL AZUCAR, EL ALCOHOL Y LA CARNE NOS AYUDARON A PASAR DE HOMINIDOS A HUMANOS (III)

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Homo tuetanus

Por último y no menos interesante, encuentro el consumo de carne ocasional como aporte de proteínas fundamentales en la evolución del cerebro humano desde nuestros antecesores a nuestros días propiciando probablemente su consumo el salto evolutivo hacia la llamada “inteligencia” del ser humano.

Recomiendo para mayor ilustración el libro de Juan Luis Arsuaga (uno de los principales antropólogos responsables del yacimiento de Atapuerca) “Los Aborígenes : La alimentación en la evolución humana” cuyo resumen es que los antecesores humanos a lo que hoy sería el homo sapiens, han tenido que sobrevivir a grandes periodos de sequías o glaciaciones, donde su tradicional alimentación frugívora/herbívora no pudo sustentarse por los extremos climáticos de esas circunstancias temporales. Sapiens para sobrevivir hubo de hacerse carroñero ocasional para complementar su dieta. Estas nuevas proteínas proporcionaron un cerebro mas inteligente y además hubo de desarrollar nuevas herramientas y habilidades para conseguir esa escasa pero muy nutritiva carne en descomposición.

Si añadimos todavía más dureza a estas sequías y eliminamos incluso la carroña de la disponibilidad alimentaria en algunos momentos de la historia, no nos queda más que el interior del hueso, el tuétano, al que el ser humano solo podía acceder mediante habilidades en el manejo de herramientas de rotura de huesos para obtener su preciado contenido , (a diferencia de buitres y hienas que tienen en su genética dientes y picos capaces de triturar un fémur) lleno de sustancias nutricias de primer nivel, y si no que se lo pregunten a los chefs de hoy en día, la mayoría adoradores ( y con razón) de las posibilidades gastronómicas del interior de los huesos.

La posibilidad de supervivencia de estos grupos y sus habilidades desarrolladas, les permitió un salto evolutivo que nos trajo hasta hoy. Si bien no toda la comunidad científica está de acuerdo con este extremo. Podemos ver parte del debate aquí.

Azúcar, alcohol y carne.

Antes un triunvirato ganador y hoy una trinidad mortal para la mayoría de seres humanos.

¿Dónde tenemos la diferencia?

Pues evidentemente en las pautas de consumo.

El azúcar que consumían nuestros antepasados era exclusivamente el de la fruta (y ocasionalmente el de la miel), el alcohol era también puntual, sobre todo si no era fabricado, sino un producto de la fermentación natural de frutas; y el consumo de carne, también  era ocasional pues el esfuerzo calórico para obtener dicha proteína, era frecuentemente superior al de su consumo, de modo que las comunidades de homínidos se contentaban con su consumo cuando encontraban carroñas o presas fáciles.

No es hasta mucho más tarde (cientos de miles de años más tarde), que nos convertimos en organizaciones capaces de refinar azúcares mortales en un alto grado de consumo, cultivar carne a voluntad a pesar de los peligros de su gran consumo en nuestro organismo (amén de su altísima huella ecológica) y de producir alcohol en gran escala así como convertir su consumo adictivo en uno de los factores de riesgo más altos en la salud de las poblaciones.

Pasamos de edificar nuestro futuro como especie en parte por el consumo de esas sustancias, a fracasar como individuos pues nuestra sostenibilidad a medio plazo está más que comprometida.

¿Especie inteligente?

Según para que.

 

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Acerca de Pepe Orts

Experto en botánicos y cítricos para coctelería. Se dedica a investigar, divulgar y aplicar sus conocimientos en cuanto al uso de elementos vegetales dentro de la coctelería en su más amplia acepción del término. También organiza eventos de coctelería premium y da formación de coctelería a todos los niveles.